El encuentro entre Juan Antonio González Iglesias y Aurora Luque ofrece una de las combinaciones más sugerentes de la poesía española actual: dos autores que han devuelto la tradición clásica al centro del discurso literario, pero desde sensibilidades distintas.
El encuentro entre ambos permite explorar dos modos de actualizar el legado clásico; Luque, desde la reivindicación y la actualización de los mitos, y González Iglesias, desde la celebración, el equilibrio y la ética del bienestar. Son dos poéticas que amplían el sentido del clasicismo, ya no como un repertorio distante sino como un territorio vivo donde replantear la identidad, el deseo, la libertad y la belleza.


