Desde el final de la II Guerra Mundial, aunque con mucha mayor intensidad en las últimas dos o tres, la mayoría de las democracias occidentales han abrazado la idea de que corresponde al Estado constitucional promover políticas de la memoria destinadas a conjurar el riesgo del extremismo y la posible recaída en hábitos autoritarios. Se ha dibujado así un contraste entre la historia tal como la estudian los investigadores y una memoria pública del pasado donde cobran protagonismo los testimonios orales y la visión subjetiva de lo sucedido. En países donde ha tenido lugar una guerra civil, las dificultades para cerrar las heridas del pasado son mayores si cabe; a ello se suma el problema que supone dar por buena una versión oficial de la historia común y el riesgo de que tal empeño pueda instrumentalizarse políticamente. ¿De qué manera puede recordar su pasado un país democrático? ¿Existe la obligación de hacer tal cosa, o un exceso de pasado puede impedir a una sociedad abrirse de manera dinámica al futuro? ¿Cómo se ha practicado la política de la memoria en España, qué queda por hacer y qué habría de dejar de hacerse? Manuel Arias Maldonado, coordinador del ciclo, hablará sobre todo ello con la profesora y experta en la materia Pilar Mera.


