Ha pasado a la historia local como el empresario más audaz, visionario e importante de cuantos llegaron a Málaga a hacer fortuna en el siglo XIX. Nacido en un pequeño pueblo del valle de Cameros, fue además uno de los primeros en emprender la aventura del sur. Llegó siendo adolescente a un pequeño comercio de la Axarquía y desde ahí dio el salto a la capital, donde se convirtió en un puñado de años en el hombre más influyente. En lo económico, pero también en lo político y hasta en lo social gracias al matrimonio con una de las hijas de Thomas Livermore, Isabel. Su emporio abarcaba todo tipo de negocios (era propietario, incluso, de una flota de barcos que transportaban su mercancía a EE. UU), aunque el más importante fue el de la siderurgia. Sus fábricas en Marbella (La Concepción) y Málaga (La Constancia) fueron una referencia nacional e internacional antes de que los Altos Hornos se instalaran en el País Vasco.
Manuel Agustín Heredia: el empresario total y el primer capitalista de España
/ Historia

