Vivimos en un tiempo paradójico. Nunca habíamos tenido tanta tecnología, tantas posibilidades y tanto conocimiento… y, sin embargo, muchas personas sienten una creciente desconexión: con los demás, con la naturaleza e incluso con ellas mismas.
Esta charla propone una reflexión sobre el malestar silencioso del siglo XXI. Un mundo cada vez más abstracto, dominado por sistemas, algoritmos y lógicas que nosotros mismos hemos creado, pero que a menudo sentimos como si nos dominaran.
Ante el auge de la inteligencia artificial, el transhumanismo o las promesas de mejorar al ser humano mediante la tecnología, surge una pregunta más profunda: ¿sabemos realmente qué significa ser humano? Quizá el problema no sea solo tecnológico o político, sino antropológico: hemos olvidado dimensiones esenciales de la experiencia humana —la sensibilidad, la relación con el mundo, la inteligencia estética, la capacidad de sentir y de percibir la realidad de forma viva.
La propuesta de esta charla no es nostálgica ni pesimista. No se trata de volver al pasado, sino de abrir una pregunta radical: ¿y si la gran revolución del siglo XXI no fuera tecnológica ni económica, sino una transformación de nuestra conciencia y de nuestra forma de relacionarnos con el mundo?


