Durante una Olimpiada de ajedrez celebrada en La Habana, Bobby Fischer tuvo un encuentro apasionado más allá del tablero. El disidente soviético Natan Sharansky estuvo nueve años encarcelado en un gulag siberiano. Para sobrevivir al cautiverio, jugó miles de partidas en su cabeza. Como Beth Harmon, la protagonista de Gambito de dama, una obra que solo puede entenderse si se hurga en la vida —en la herida de drogas y excesos— de su creador, el escritor Walter Tevis.
El escritor y periodista Manuel Azuaga recalará en el Centro Cultural La Malagueta para presentar Últimos cuentos, jaques y leyendas, libro que cierra la trilogía que el autor dedica a las historias más extraordinarias del ajedrez. El magistrado Joaquim Bosch, gran aficionado al noble juego, firma el prólogo de este tercer volumen. En conversación con Vicente Fernández González, Premio Nacional de Traducción (1992 y 2003), Azuaga repasará cómo el ajedrez ha sido, con frecuencia, la banda sonora de biografías marcadas por jaques, capturas y amenazas. Es el caso del Premio Nobel Ramón y Cajal, quien mantuvo una febril relación de amor y odio con las sesenta y cuatro casillas. O el de Eleazar Pereiro, propietario de Calzados Bebé, una mítica zapatería del centro de Málaga que se convirtió en la sala de máquinas del ajedrez nacional.


